Búscate, escava en tus entrañas más desconocidas.
Muérdete, explórate.
Ámate, ódiate, llora cuando hace falta.
Intenta sacar toda tu mierda, analízalo.
Busca la difícil empresa de limpiarte y mejorarte.
Písalo, písate...sin miedo, con miedo.
Busca la confianza en ti mismo.
Ríete a carcajadas y vuelve a ser el mismo niño sin vergüenza de una vez.
Cae, vuélvete a caer y vuélvete a levantar.
Derrumba, destruye, lucha por ser espontáneo.
Arranca, desgárrate la piel del cuerpo,
vuelve a tocar la hierba mojada
a sentir la hiedra de casa.
Túmbate en ella, arriésgate.
Aprende, empieza a seleccionar los ojos de la gente,
las sombras de los hombres.
Iníciate a la soledad, ama el momento de quedarte solo contigo mismo.
Reflexiona, rompe tu orgullo, vuelve a ser verdadero.
Y ya verás que cuando consigas alcanzar las alturas
poco a poco dejarás todas las comedias y tragedias tras el sendero.
Perderás peso, te alejarás te tantas falsas risas que laceran el corazón
de las maldades de la humanidad que dejan heridas insanables, permanentes...
Ahí arriba, besa tu cielo, míralo
respira, escúchate
disfruta de la más amplia y brillante vista.
Te aclararás, sabrás que camino coger.
Serás actor de ti mismo.
17/02/2016
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