sábado, 9 de marzo de 2019

Filipinas

Rincones, esquinas, rectas
favelas, villas y rascacielos
enfrentarte con los extremos más disparatados a cada rato.
Carreteras, islas, senderos, callejones y playas
caminar en continuo movimiento
ininterrumpidamente leyendo entre líneas.
Buses, geep, marcos, motos y ferry
momentos de vacío emocional
que te hacen entrar en estados meditativos
y de repente pasa de sentirme bien sin ningún porqué.
Estrés, tensión de un lado
equilibrio y presencia del otro
mientras el sol de dentro en ebullición
y la luna de nieve fuera mirándome fijamente, atónita
consigo parar, respiro y la contemplo la noche de mi cumple.
Una variedad de frutos tropicales y comida oriental
tortugas marinas y peces de miles de colores en una pecera natural
cabras y vacas atadas o libres, a elegir, como los humanos
puercos, pájaros, caballos, sapos y gallos en estado bravo
compartiendo cariño con perros y gatos en un dar y recibir incesante.
No nos hemos dicho ni una palabra, ni por distracción.
Pies descalzos al calor y corazones helados al frío
Filipinas es así, un solo suspiro sin tantas palabras
es mirar encantado en plena contemplación.
A veces bajaba a la playa sin ti y me entraban ganas de escapar, volver
pero luego volvía en mí, conectando con mi yo pequeño
una caricia a mis lloreras interiores
abrir los ojos y sonreír
entrar en la conciencia que aquí todo está bien, todo está perfecto.
Entender a veces que hasta una palabra, de la más sencilla
puede hacerte ver lo bello que no ves
pero que está siempre a tu lado, a tu alrededor
un alrededor de vida: sentidos, sonidos y colores
en un plasma oculto y místico
liquido y gaseoso que te acompaña perpetuo
al fluir libre de tu cuerpo.


08/03/2019