se cortaron las alas, el avión cayó sobre el pico de una montaña en los balcánicos,
tuve suerte, desesperado vi acercarse un hombre con barba, bastón y un abrigo con piel de cabra,
era el montanero siridone,
me salvó en el medio de un invierno helado, conocía todos los senderos de la montaña
me llevo en un monasterio, allí encontramos una amiga suya,
era la monja iride que nos acogió
nos dio de comer, beber, nos calentamos el cuerpo,
la monja con temperamento fuerte nos contó su historia:
dio los votos después de perderse en la prostitución en su juventud
y después de una vida entera pasada en la pobreza.
el piloto rosualde, salvo, conmovido, escuchaba sin decir palabra,
lo mismo pasa al montanero, que provisto de una sensibilidad inaudito
rompió en un gran llanto.
prendimos el fuego, empezó un nuevo año
y a la llegada de la primavera se derritió la nieve.
decidimos juntos de romper los hilos, sonreir
mirar adelante, confiados de ver un futuro solar
los cuatro juntos decidimos dejar el monasterio
logramos bajar la montaña con todos sus peligros
conseguimos llegar en el valle para empezar una vida llena de nuevas esperanzas,
llegamos en una pequeña comunidad
y después de un vaso de vino en la hostería del capitán smock
decidimos despedirnos, prometiéndonos a nosotros mismos
de luchar por y para una vida longeva y verdadera y de vivirla a 360º
se encendieron todas las flama...
una estela de pasión y amor vimos florecen
todas las noche llegaban como el cantor de los grillos
y una sensación de alivio y fe vimos brotar
al amanecer del nuevo día
04/01/2013