Viaje salvaje a la búsqueda de la nada, del silencio, del verdadero ser.....de los hombres de las nieves bajo picos nevados de montañas simplemente ilusorias.
Rostros, arrugas y pendientes de oro diseñan las mujeres del lugar...niñxs descalzos y coloridos te sonríen, te saludan con la mano, hasta recuerdos los dedos de un bebé que me apretaban fuerte..
Miríadas de ojos y voces...
Buses tropiezos saltan y bailan al ritmo de cuervos cantarines. Risas, y muecas de bus en burla, de burla en bus, camino de un recorrido a otro hecho de senderos, montañas y flores.
La ciudad en cambio corre de prisa como un tren enloquecido, en vez de señales te encuentras anarquía, en vez de cascos pañuelos de colorines. Conducen por las carreteras como en pistas de carreras, como si estuvieran jugándose una final.

Los cambios revolotean, se buscan por abajo las pendientes. Botellas de agua ardiente perdidas en el medio de la carretera de un parque natural se intercalan a momentos de paz y locuras. En la cunetas plásticos amontonados y variados te hablan con voz clarividente. Trabajo, ganados, campesinxs y sol, nubes y otra vez sol, pero un sol caliente y aunque así capas y capas encima de sus pieles para recubrir cuerpos sin sentido, vacilantes y con el norte perdido.
Viajando solo la gente se te acerca, te pide para conocer curiosidades, se sienta a tu lado por charlar un rato..cuantas caras, nombre y estrechas de mano...cuantos jóvenes yendo al cole..
Monos, ardillas, serpientes, mariposas, zorillos, ovejas, gallinas, cabras, vacas, toros, cerdos, patos, pavos reales, gatos, perros y burros muchos burros que con una paciencia aterrorizadora transportan alimentos y productos de una comunidad a otra...y luego los pájaros, una cantidad de pájaros de miles de forma y color. Sus cantar se junta con el sonido de las quebradas y de los ríos, la música de los grillos y de todos los insectos que reinan por aquellas montañas me mezclan con los cantos de pollitos y gallos. Una orquesta impecable, perfecta en cada mínima nota y entonación. Hacen que entres en plena conexión con toda la naturaleza a tu alrededor y con todo su esplendor.
El espantoso contraste de las temperaturas, 26 grados de días y 4 de noche. Este es el contraste más asombroso que te regala Nepal, por estar en el medio del ecuador y de tener a la vez las montañas más altas del planeta.
Las noches caían como gotas y con ellas las estrellas, muchísimas y brillantísimas me bañaban de todos lados, casi parecía tocarlas.
Pude ver mujeres y hombre trabajar la tierra, criar animales, coger el trigo, moler cereales y maíz, cargar paja y madera.
Y los turistas, gente de todo el mundo, de todas las edades haciendo trakking a la búsqueda de las cimas más altas del mundo...de una experiencia única, de algún cambio.
En la ruta los locales de hospedan en sus refugios y casas, te reciben como familia, entramos en pleno contacto con ellxs, compartir su cultura, costumbre y religión, apreciar su comida. Lo más curioso que me ha pasado, conocer dos nepalís que hablaban perfectamente italiano, en Nunthala, pequeña comunidad a lo alto de la montaña.
Jengibre, ajo, yuca, momo, calabaza, hiscus, tomate, arroz, higos, bananos, mango, papaya, cebollas, rábanos, perejil, patata, ensalada, maíz, trigo, sal, pimientas, té y una gran cantidad de frutas y verduras desconocidas a mis ojos..donde hay agua hay abundancia.
Me llevo en el bolsillo el trafico de la ciudad, las locuras de los buses, y de los viajes en jeep..el sentido del humor de gente humilde, contenta y trabajadora, el fuerte sentido de la unión y de la familia, la sencillez, la paz y la felicidad de los rostros, el incendio en Karinkhola, los senderos, los animales, las comunidades, las montañas, la naturaleza y toda su inmensidad...
y me llevo conmigo un pizco de aire fresco que me han regalado, un pizco de crecimiento que aunque ni lo veo ni lo siento, sé que me acompaña desde adentro mi inconsciente, grabado me guía como una escrita en su placa, esculpido como un sello en una carta de amor...
21/11/2017
Ruta Everest/Katmandú







