Yo te busco entre esta masa gorda de gente, tu me rebuscas en la cara de un joven perdido que acaba te tirar un cigarrillo para apagarlo con sus pies desnudos.
No arde, duele. No quema, padece dulcemente al sonido de una nota acústica de una guitarra sonada al viento frente al mar abierto.
Un chico con una gorra verde militar y una pluma negra, a saber de cual cuervo muerto en el cementerio de la vida.
Una chica mira aquí en frente de mis ojos, de sus ojos, su libreta minuta, tan pequeña que seguro lleva dentro tanta vida tantas tormentas que podría salir volando sola.
Otro chico y otra chica y otro y otra todavía al otro lado...aquí estamos: una charla, una
serenata, unas sonrisas seductoras, nuevas aventuras en llegada en este verano donde prohibido es enamorarse...
aquí se siembra, aquí quedarán clavadas en la sombra de una espalda morena, y aquí volverán un día de lluvia y soledad....
y mientras todo fluye en su lentitud, en la otra parte de la esfera un grito, otra voz que te estimula...
un silbido que siempre te arrastra, te echa polvo en tus debilidades, te tira en el agua helada, te desembala como un paquete a su plástico blanco.
Es la otra cara de ti mismo que llama, pide tu presencia, es la otra parte de la medalla que a brazos abiertos, frémito....te espera...
19/08/2015