CAMBOYA I
atracado y encantado
de ruinas te nutres,
turbulento y mareado
de los que bailan a pesar de los pronósticos.
Ratas salvajes espantan bonitos azules bajo un cielo abierto
expresiones de fatiga bajo aguas contaminadas
tiempo de sobra para cerrar los ojos y soñar
hasta lo que no se puede soñar
porque quien no sueña no vive
porque la vida está hecha de deseos
que sin ellos ni amar es posible,
estúpidos juegos de palabras
que ni una regla gramatical puede ordenar,
trabajar sobre la paciencia y la fortaleza
gallos cantadores buscan guiarte
llevarte ahí donde no estás
despertarte a mirar, contemplar
a comunicar para entender
sentir para conectar
que después de bañarte tus pies
con o sin sol se secarán
porque nunca existen dos cosas iguales
porque no hay cosa buena sin ser mala a la vez
porque de tanto dudar sales vencedor
con una espada sangrienta clavada en tu pecho
como un maya cruzar el mundo y juntarse con un siamés
sembrar maíz, rezar sus dioses
para luego quemar el campo entero el día de la cosecha
bajo una luna amargada
de un domingo desilusionado.
Fabrizio Rosano
CAMBOYA II
He cruzado la cara al mundo moderno y al volver la vista hacia Oriente he descubierto un mundo mezclado de múltiples facetas que congenian a la perfección con la lujuria occidental.
He visto paisajes maravillosos, he conocido a gente de espíritus y sonrisas amables.
La idea descabellada de un oriente occidentalizado coexiste latente, pero a la vez lejana.
Ni un solo McDonalds en Cambodia, pero está la fanta, la coca cola y el viejo europeo que busca sexo barato.
Una anciana encorvada me pide ñamñam, no le doy nada y se me rompe el alma.
Niños desnudos, descalzos...jóvenes que saborean un buen pollo frito.
Miles de puestos de comida ambulante, mercados nocturnos.
Colillas, basura, suciedad..
Gente durmiendo en sus hamacas, películas descatalogadas, olor a sexo, pieles oscuras y ojos rasgados.
Amabilidad, sonrisas , el Real Madrid es internacional y algunas mujeres visten americanas color veig.
Sandalias de las que sobresalen los pies y una manguera para limpiarse en el inodoro porque aquí el papel atasca el w.c.
Playas contaminadas y paraísos terrenales para sembrar la utopía.
Y es que todo vale, todo convive....
El europeo que invita a una joven a algodón de azúcar mientras las túnicas naranjas dejan ofrendas en las casas de los espíritus.
El aire fluye y la sangre corre, el corazón se siente empapado y caliente.
Mis ojos brillan de luces, de historia... de sangre en las paredes
Iria Lamas
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