ágil
lleno de sinceridad,
cada movimiento
desvelaba mi verdadera identidad
no era ideología, no era moral, no era pensamiento
solo era el flujo incesante de todos mis recuerdos
que me llevaban vertiginosamente
a mi momento presente.
ellos al fondo,
creando una danza absurda llena de sensualidad
acechantes
las dos almas
las dos partes de mi.
el dolor por uno era intenso, puro, punzante...
me llevaba a la mismisima entraña de mi corazón
el otro blando, blanco
aire y abrazos
y en el fondo...ambos la misma farsa
la misma espina
la misma metáfora rota
traslúcida
desteñida de tanta corrida blanca encima
Iria Lamas
02/05/2016
No hay comentarios:
Publicar un comentario