La distancia de los ojos
escondidos en las calitas del deseo.
La cenicienta al volar
brillando con su oro
buscó olas oscuras
para no deslumbrar
de tanta hermosura.
Hundiendo su pico en ceniza
hizo una promesa eterna,
en el medio de todo esto
el tiempo
su valía ilimitada
su poder limitado
con él nos amamos
crecemos
con él nos transformamos.
El halo inundado
desaparecido
ahora solo cubre nuestras cabezas
para recuperar el fuego del amor
debemos, tenemos, queremos
entrar bien adentro.
Podemos servir
con las manos divinas
todos los recuerdos enterrados
por lava volcánica,
derramando sus piedras preciosas
por el camino desértico
donde ningún apego te esquiva
impensable
donde el único gurú eres tu mismo.
En medio del lago
vacío de recuerdos.
Islas Azores
03/04/2017


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