martes, 1 de abril de 2014

El océano de mi ombligo


Partiendo el tiempo 
entendí que podía permanecer 
siglos partida.
Podría extrañar las noches de luna 
y nunca más volver a comer melocotones en verano.
Acepté que mi sentencia 
era la independencia 
que llevaba años celebrando.
Mis heridas se volvieron tan duras 
que ya no lograba sacar las uñas 
para desgarrarme. 
Quejidos infantiles 
me volvieron estúpida de inocencia.
Destruí mi gloria, 
me alcé por encima de mi cabeza 
y al verme rendida entendí...
Entendí que ya nunca 
podría entender nada.
Me pondría la corona de espina 
que llevan las mujeres 
que aman a un hombre casado con el viento.
Quise cerrar los ojos 
y embriagarme de los claros de la noche.
Callé mi voz 
y el silencio se convirtió en una revelación.
Si dejaba que fluyese la corriente 
volvería la vida 
al punto en el que había nacido....
...el océano de mi ombligo.

Iria
19/03/2014

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